Los investigadores de los hospitales se revuelven contra la precariedad

Los científicos que trabajan en las fundaciones de investigación biomédicas de los hospitales madrileños se han plantado ante la Consejería de Sanidad con varias manifestaciones a lo largo de este mes.

Piden medidas inmediatas para atajar la “precariedad laboral” que atraviesa su sector: muchos encadenan contratos irregulares por obra y servicio para cubrir puestos estructurales y más del 80% de las plantillas –en ellas también se incluye a los técnicos de laboratorio– son temporales, según los sindicatos.

La estabilización de la plantilla es una de las banderas de lucha de los investigadores. Y no solo por la precariedad profesional sino por los efectos que tiene en los avances científicos.

La Consejería de Sanidad incluyó en los presupuestos de 2018 una partida de 5,9 millones de euros (un incremento de un 117% respecto al año anterior) para arreglar el desaguisado en las fundaciones, pero los trabajadores aseguran que aún no han notado ningún cambio.

Las reclamaciones de los investigadores son dos: estabilizar las plantillas e igualar las condiciones a las de los trabajadores del Servicio Madrileño de Salud, con quienes comparten espacio de trabajo pero no derechos.

Pese a que trabajan en las instalaciones hospitalarias, los investigadores de las fundaciones biomédicas no funcionan con el convenio colectivo del personal del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). No tienen derecho a días de libre disposición, ni acumulan antigüedad ni carrera profesional. Sus contratos se rigen por el estatuto básico de los trabajadores.

Las movilizaciones de las fundaciones biomédicas se prolongarán durante todo el mes de noviembre con tambores de huelga de fondo si las peticiones no son escuchadas por la Consejería de Sanidad.

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