Capturado por los mossos un hombre acusado de querer matar a Pedro Sánchez

La voz de alarma la dio una usuaria de aquel chat cerrado de WhatsApp, al ver que Murillo pasaba de lanzar continuas invectivas y amenazas contra el líder del PSOE, a solicitar inequívocamente apoyo logístico para cometer un atentado contra Sánchez, aprovechando su pericia como francotirador, su profesión y su arsenal.

Manuel Murillo Sánchez  tenía la voluntad, la preparación, el armamento y el fanatismo suficientes para dar en el blanco: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. A sus 63 años Manuel Murillo Sánchez se inflamó contra el líder socialista a raíz del anuncio de que se iban a exhumar y sacar del Valle de los Caídos los restos de su admirado Francisco Franco.

Nunca había participado en actos violentos, aunque frecuentara ambientes ultraderechistas, por lo que no tenía antecedentes policiales de ningún tipo, así que era muy difícil que las fuerzas de seguridad se fijaran en él.

Este vigilante de seguridad privada, con licencia de armas, empezó a buscar cómplices para acabar con ese “rojo de mierda”, como escribió en un grupo reducido de WhatsApp. Era el perfecto lobo solitario: “Un don nadie con permiso de armas, cuya maestría en el tiro no llamaba la atención, igual que no resultaba sospechoso que llevase pistola, pues la necesitaba para su trabajo”, explica una fuente cercana.

No le importaba ser después capturado, afirmaba en el chat: “Estoy dispuesto a sacrificarme por España”, escribió. Fue entonces cuando los Mossos recibieron el chivatazo y empezaron a rastrear al personaje. En su casa hallaron 16 armas de fuego cortas y largas, incluido un fusil de asalto militar Cetme, un subfusil ametrallador checoslovaco Skorpion vz. 61, y cuatro rifles de altísima precisión, y dos pistolas en su coche.

Tras su detención se dio aviso de inmediato a Seguridad de La Moncloa, pero el Ejecutivo decidió que lo mejor era la discreción, así que no se comunicó el incidente.

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